12/8/07

Empresario que de verdad viene de abajo


Jorge Azuaje

“Me casé con la hija de un comunista. Nunca pensé permanecer mucho tiempo en Biscucuy y ya llevo treinta y siete años aquí.

La clave del éxito es la constancia, el trabajo, las buenas acciones y la humildad.

Los jóvenes deben estudiar, trabajar, aprenderle a la vida y ¡por Dios! ser honrados. Es la única forma de salir adelante”

Jorge Azuaje es fundador de la empresa Servicauchos los Carricitos. Empresa que en poco tiempo se ha fortalecido y se expande por el estado Portuguesa.

Nació en Boconó hace sesenta y tres años. Su infancia la vivió en el sector La Defensa, desde allí caminaba unos cinco kilómetros hasta Batatal donde cursaba la escuela primaria, logró terminar el quinto grado, no continuó estudiando motivado a que debió dedicarse a ayudar a su familia en la actividad agrícola, a ordeñar unas vaquitas que tenia su papá.

Con profundo sentimiento de amor por su terruño y sus raíces, recuerda:

“Éramos nueve hijos, mi papa trabajaba en la montaña cortando madera, se ganaba cinco bolívares en el día. Y mi mamá trabajaba tejiendo capelladas para las alpargatas. Recuerdo que en el bulto de tela llevaba cuatro cuadernos y el libro Nociones Elementales, un cuarto de ají y dos arepas, algunas veces un huevo sancochado y una que otra vez una sardina. A la edad de catorce años me fui al llano a sembrar maíz, a los diecisiete años comencé con un negocio en la Defensa. En el año 65 ya trabajaba en un camión de refrescos, era la época de las guerrillas y me tocaba la ruta del tocuyo y Chabasquén.

En noviembre del 69 me caso con Gladys y me vengo a Biscucuy, y hasta el sol de hoy. Mi esposa es hija del señor Oresteres Ortegano, tambien del sector La Defensa, él tenía una imprenta en Mérida y era Comunista, imagínese ser comunista en esa época, ahora no, ahora hasta los que no son dicen serlo. Recuerdo que tenía quinientos bolívares para casarme, eso lo gastaron para comprarle el vestido a Gladys, entonces tuve que buscar prestado para comprar mi ropa, al final me vi obligado a sacarla fiada.

Yo había logrado comprarme un carro y comencé a trabajar el la Línea Unión Guanare, precisamente por eso fue que me vine a Biscucuy, a trabajar como conductor. En ese tiempo el pasaje de Biscucuy a Guanare costaba cuatro bolívares. Un poco más tarde, en el año 73 alquile la bomba que funcionaba frente al comando de la Guardia Nacional, se llamaba Bomba Coromoto. Era una bomba de gasolina que trabajaba con manivela, cuando se iba la luz había que ponerla a funcionar a fuerza de darle vuelta a una manivela que impulsaba la bomba y así llenábamos los tanques de los vehículos que acudían a la bomba. Cuando empezamos a vender cauchos en la bomba Coromoto, un caucho fanguero costaba ciento cincuenta bolívares. Un vehiculo Toyota costaba veinticinco mil bolívares. Recuerdo que un camión 350, me costo treinta y cinco mil bolívares.

En el 74 constituimos la firma comercial Servicauchos Los Carricitos, que ha sido la empresa que logramos fortalecer y hoy contamos con la sede principal en Biscucuy al lado del puente al Río Biscucuysito, y una sucursal en Guanare en la carrera quinta frente a la Alcaldía.

Me vine a Biscucuy en el sesenta y nueve, con la idea de permanecer acá uno o dos años, pensando ir a Barquisimeto pues allí estaba mi hermano menor estudiando topografía. Cuando comencé a trabajar el comercio y a establecer esto que hoy tengo, se anclaron mis raíces en este pueblo y ya de aquí no me voy”

Jorge no deja de regar consejos por donde quiera, consejos que le ha aprendido a la vida:

“Cada día se le aprende más a la vida, a la juventud hay que hablarle mucho para que entiendan que un día perdido es sencillamente un día que se no se recupera. La clave del éxito es la Constancia y la Honradez. Por ejemplo, algunas veces eran las dos de la mañana y nosotros estábamos pegados arreglando algún desperfecto de la bomba de gasolina, para poder abrir al día siguiente y prestar el servicio con eficiencia, porque hay que entender que así el negocio sea de uno, nos debemos al usuario, a la gente que usa nuestro servicio, en definitiva somos servidores de la comunidad. La clave está en el trabajo, la constancia, ser honrado y siempre se necesita la ayuda de Dios. Pero siempre hay que tener un buen comportamiento de modo que lo conozcan a uno por las buenas acciones y no por malo.

Los primeros tiempos fueron muy duros para mi, mucho sacrificio, mucho trabajo duro, pero duro de verdad. Luego vienen los tiempos donde se facilitan un poco las cosas, los muchachos ya comienzan a ponerse al frente de la empresa y eso es una gran ayuda”

Como un aprendizaje de la vida recuerda una canción de Reinaldo Armas que define mucho de lo que nos pasa y en esa canción se siente dibujado. La canción dice más o menos así:

“La vida es una escuela tan amarga / por donde todos tenemos que pasar / allí se adquiere el titulo más grande/ solo hace falta sabérselo ganar”

De esta canción extrae lo que nos dice a continuación: “En definitiva, tu eres lo quieres ser. Con sacrificio, esfuerzo y la ayuda de Dios las cosas se logran. El triunfo no esta a la vuelta de la esquina, hay tropiezos, caídas, pero hay que saberse levantar, tener el guáramo suficiente para levantarse y continuar. La humildad sobre todo es muy importante porque es lo que nos hace sentir humanos, sentirnos gente, todo no es dinero ni lujos, la gente vale más que eso, yo vengo de abajo, de debajo de verdad, y por eso tengo más amigos de abajo que de los sectores económicamente más holgados. Me gusta más compartir con ellos que en esas grandes fiestas de empresarios; a ellas voy por ratitos, cumplo y me vengo rápido”

Jorge Azuaje se siente orgulloso y agradecido de Biscucuy, ya se siente de aquí: “Biscucuy tiene un potencial inmenso, de aquí no me voy, cuando llegué aquí no pensaba quedarme mucho tiempo, pero no me veo lejos de aquí. De algún modo lo que tengo lo he hecho aquí. En un principio los que lograban consolidarse económicamente se largaban a Barquisimeto. Pero yo, aquí me quedo”

Finalmente remata, como una eterna letanía que les repite a los muchachos. “Los jóvenes deben estudiar, trabajar y aprenderle a la vida. Es la única forma de salir adelante. Yo no estudie pero le aprendí a la vida, y sé lo que significa el estudio para el progreso. Y ¡por Dios! no olviden ser honrados ni de donde vienen”